01. CLOITRE DE LA CATHEDRALE DE BAYONNE
El Claustro de la Catedral de Bayona, uno de los más grandes de Francia, es un remanso de paz gótico construido en el siglo XIV. Sus elegantes galerías, con sus imponentes bóvedas de crucería, rodean un luminoso jardín central, ofreciendo un marcado contraste con el bullicio de las calles de la Gran Bayona. Declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, esta obra maestra de piedra dorada da testimonio de la rica historia de la ciudad vasca durante el periodo de dominio inglés.
Paseando bajo sus arcadas, se descubren tumbas medievales y detalles exquisitamente esculpidos que narran la vida cotidiana y espiritual de tiempos pasados. El claustro sirve de nexo entre la majestuosa catedral y los antiguos edificios de los canónigos. Es un lugar para pasear, suspendido en el tiempo, donde el silencio solo se rompe con el murmullo de las fuentes, ideal para admirar la radiante arquitectura de la catedral que lo preside.
02. CLOITRE DE LA PSALETTE
Junto a la Catedral de Tours, el Claustro de la Psalette es una joya escondida que ilustra a la perfección la transición entre el gótico flamígero y el renacimiento francés. Construido para los canónigos de la catedral, su nombre evoca los salmos que allí se cantaban. Este íntimo espacio cautiva a los visitantes con la exquisitez de sus esculturas y su famosa escalera de caracol, cuya balaustrada de piedra calada es una auténtica proeza arquitectónica del siglo XVI.
Al pasear bajo sus delicadas bóvedas, se descubre un tranquilo jardín donde el tiempo parece detenerse, lejos del bullicio del centro de la ciudad. Las galerías albergan detalles exquisitamente esculpidos, mientras que la planta superior ofrece una impresionante e inusual vista de los contrafuertes y vidrieras de la catedral. Es una parada imprescindible para los amantes de la historia del Valle del Loira, ofreciendo un momento de calma y elegancia arquitectónica en el corazón de Touraine.
03. CLOITRE DE LA CATHEDRALE DE BAYONNE
El Claustro de la Catedral de Bayona, uno de los más grandes de Francia, es un remanso de paz gótico construido en el siglo XIV. Sus elegantes galerías, con sus imponentes bóvedas de crucería, rodean un luminoso jardín central, ofreciendo un marcado contraste con el bullicio de las calles de la Gran Bayona. Declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, esta obra maestra de piedra dorada da testimonio de la rica historia de la ciudad vasca durante el periodo de dominio inglés.
Paseando bajo sus arcadas, se descubren tumbas medievales y detalles exquisitamente esculpidos que narran la vida cotidiana y espiritual de tiempos pasados. El claustro sirve de nexo entre la majestuosa catedral y los antiguos edificios de los canónigos. Es un lugar para pasear, suspendido en el tiempo, donde el silencio solo se rompe con el murmullo de las fuentes, ideal para admirar la radiante arquitectura de la catedral que lo preside.



