01. CHATEAU DE VILLANDRY
Villandry se encuentra a pocos kilómetros de Tours. Es uno de los castillos del Valle del Loira. Construido en estilo renacentista, debe su fama a sus jardines, distribuidos en tres terrazas. La elegancia de su arquitectura, combinada con sus extraordinarios jardines, le ha valido la inscripción en la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO. Los jardines son de un esplendor indescriptible, combinando belleza, armonía, diversidad y atractivo estético.
02. CHATEAU DE VAUX-LE-VICOMTE
03. CHATEAU DE VERSAILLES
04. DOMAINE DE CHAUMONT SUR LOIRE
Una de las joyas del Valle del Loira, el Domaine de Chaumont-sur-Loire se distingue por su identidad única, que combina una arquitectura feudal de ensueño con un programa artístico decididamente contemporáneo. Históricamente, el castillo es famoso por haber pertenecido a Catalina de Médici, quien lo intercambió por Chenonceau con su rival, Diana de Poitiers. Su arquitectura, marcada por imponentes torres circulares y un puente levadizo, conserva el aspecto de una fortaleza medieval, a pesar de haber sido profusamente embellecida durante el Renacimiento y posteriormente en el siglo XIX por los acaudalados propietarios de la familia Broglie. También construyeron allí lujosos establos, considerados en su momento los más modernos de Europa, reflejando el esplendor de la vida aristocrática anterior a la Primera Guerra Mundial. Desde el punto de vista turístico, la finca es ahora un destino de renombre mundial gracias a su Festival Internacional de Jardines, que se celebra cada año de abril a noviembre. Este laboratorio paisajístico permite a diseñadores de todo el mundo crear instalaciones efímeras en torno a un tema ambiental o poético, ofreciendo una experiencia en constante evolución dentro del parque histórico. Además de sus 32 hectáreas de vegetación, el castillo alberga espectaculares instalaciones de arte contemporáneo, integradas incluso en los áticos y jardines. Esta audaz combinación de patrimonio arquitectónico clásico y arte vegetal de vanguardia convierte a Chaumont en un destino único que atrae tanto a aficionados a la historia como a entusiastas del diseño y la naturaleza.
