01. CHATEAU DE FONTAINEBLEAU
Aquí encontrará una descripción turística del Castillo de Fontainebleau, la "verdadera morada de los reyes", ideal para un guía, que destaca su rica historia y su conexión con el cine. El Castillo de Fontainebleau: Un Hogar para Siglos Apodado por Napoleón "la verdadera morada de los reyes, la casa de los siglos", Fontainebleau es el único castillo habitado por todos los soberanos franceses desde el siglo XII hasta el XIX. Este extenso palacio es un libro de arquitectura al aire libre, donde el refinamiento del Renacimiento, ejemplificado por la famosa Galería Francisco I y sus frescos italianizantes, coexiste con la majestuosidad del Imperio. Su escalera en forma de herradura se ha convertido en el emblema mundial de este sitio declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Pero Fontainebleau no es solo un museo estático; es un espacio excepcional para el séptimo arte. Sus patios pavimentados y su bosque de arenisca han albergado numerosos rodajes, incluyendo epopeyas de capa y espada donde Jean-Paul Belmondo desplegó todo su estilo. El espíritu de "Bébel" se palpa en esta mezcla de prestigio histórico y energía pura, especialmente en las escenas de acción que explotan la verticalidad de sus fachadas. Entre los Jardines de Diana, el Gran Canal y los aposentos del Emperador, una visita a Fontainebleau es una inmersión total en las entrañas del poder y la magia del cine.
02. CHATEAU DE MONTE CRISTO
Ubicada en las alturas de Port-Marly, esta finca es una auténtica joya arquitectónica enclavada en un entorno verde. En 1844, tras el éxito colosal de Los Tres Mosqueteros y El Conde de Montecristo, Dumas quiso retirarse del bullicio parisino. Encargó al arquitecto Hippolyte Durand el diseño de una residencia que reflejara su mundo. El resultado es un castillo de estilo renacentista, con fachadas completamente esculpidas con motivos florales, ángeles y retratos de los grandes autores de la historia. Es un palacio en miniatura de singular elegancia, que parece sacado del sueño de un escritor. La finca esconde una segunda joya: el Castillo de If. Justo enfrente de la casa principal, separado por un pequeño foso, se alza un diminuto pabellón gótico rodeado de agua. Este era el estudio de Dumas. En sus muros de piedra, el escritor mandó grabar los títulos de sus obras. Dentro del castillo principal, se descubre el salón morisco, una obra maestra del arte orientalista con su estuco finamente tallado, que refleja el gusto de la época por lo exótico. El parque paisajístico, con sus grutas y cascadas artificiales, completa este ambiente romántico y tranquilo.
03. CHATEAU DE VERSAILLES
04. CHATEAU DE BLANDY LES TOURS
Ubicado a pocos kilómetros de su imponente vecino, Vaux-le-Vicomte, Blandy-les-Tours ofrece un contraste sorprendente. Representa la transición de una fortaleza medieval a una residencia de recreo. Construido en el siglo XIII, este castillo fortificado se salvó de la ruina gracias a un proyecto de restauración ejemplar dirigido por el Consejo Departamental. Con sus cinco imponentes torres unidas por una muralla, sus matacanes y su torre del homenaje de 35 metros, encarna a la perfección la imagen de un castillo de caballero tal como se imagina en los libros de historia. La visita es particularmente dinámica, permitiendo a los visitantes recorrer toda la muralla, ofreciendo una vista impresionante del patio interior y del encantador pueblo de Brie que lo rodea. En el interior de las torres, se exponen exposiciones sobre la vida cotidiana en la Edad Media y las diferentes fases de la construcción. El sitio es famoso por su programa cultural: espectáculos callejeros, torneos de justas y eventos festivos que reviven el espíritu medieval sin caer en clichés.
05. CHATEAU DE VAUX-LE-VICOMTE
06. CHATEAU DE VILLARCEAUX
El Domaine de Villarceaux se encuentra en Chaussy (un pueblo de la región francesa de Vexin, en el Valle del Oise), a unos 65 km al noroeste de París. Se trata de una finca de 800 hectáreas que incluye diversas instalaciones: un sitio histórico con dos castillos, un campo de golf, alojamiento y servicios en el antiguo redil renovado, una granja con tierras de cultivo y una zona boscosa.
07. CHATEAU DE MALMAISON
La intimidad de Napoleón y Josefina A pocos kilómetros de París, el Château de Malmaison ofrece una escapada encantadora lejos de la pompa y solemnidad de las grandes residencias oficiales. Adquirido en 1799 por Josefina de Beauharnais, esta finca se convirtió, entre 1800 y 1802, en la sede del gobierno francés junto al Palacio de las Tullerías. Fue aquí, en este entorno elegante y refinado, donde Napoleón Bonaparte pasó sus momentos más serenos, trabajando en su famoso estudio-biblioteca o paseando por los salones, que aún conservan su decoración original de estilo consular. Una visita es un verdadero viaje en el tiempo. Los visitantes descubren el exquisito gusto de la Emperatriz por la botánica y las artes. El parque, aunque más pequeño que su antiguo esplendor, sigue siendo un remanso de paz donde Josefina cultivó especies raras y creó un legendario jardín de rosas. Desde los apartamentos privados lujosamente amueblados hasta la sala del consejo con forma de tienda militar, cada habitación de Malmaison respira la historia de una pareja que dejó su huella en Europa, haciendo de este castillo uno de los museos más conmovedores y auténticos de la era napoleónica.
