Gordes
Gordes
18 A los miembros les gusta este lugar
A proposito Gordes
Añadir a favoritosClasificado como uno de los pueblos más bellos de Francia, Gordes es el típico pueblo provenzal en la cima de una colina. Encaramado en las faldas de los montes Vaucluse, frente al macizo del Luberon, esta joya mineral parece brotar del acantilado. El pueblo está construido íntegramente con bloques de piedra seca de caliza rubia, que adquieren un espectacular tono naranja al atardecer. En su cima se alza un imponente castillo renacentista (que alberga exposiciones de arte) y una majestuosa iglesia, con vistas a un laberinto de calles empedradas, pasadizos abovedados y grandes casas de personajes ilustres. Gordes es más que una postal: es un centro cultural que ha cautivado a artistas como Marc Chagall y Victor Vasarely. Más allá de sus murallas, el patrimonio local continúa con el famoso Village des Bories (antiguos apriscos de piedra seca) y la abadía de Sénanque, enclavada en un valle cubierto de lavanda. A pesar de su fama mundial y de su afluencia de público estival, el pueblo ha sabido conservar su alma y una elegancia austera que lo convierte en una parada imprescindible en cualquier viaje a Provenza.
Consejo para una visita aún más excepcional.
El mayor inconveniente en Gordes es el aparcamiento y las multitudes al mediodía. Mi consejo: No vayas directamente al centro. Primero, haz una parada en la carretera departamental D15 (viniendo de Aviñón/Cavaillon) en el "Belvédère de Gordes" (señalado en Google Maps). Desde allí tendrás la legendaria vista panorámica del pueblo, la que se ve en todos los carteles. Para la visita, llega antes de las 9:00. No solo encontrarás sitio en el aparcamiento de la gendarmería (el más cercano al centro), sino que también disfrutarás del aire fresco de la mañana y la luz dorada sobre los edificios de piedra antes de que lleguen los autobuses turísticos. Si quieres evitar los altos precios de las terrazas de la plaza principal, piérdete por las estrechas calles que bajan a la parte baja del pueblo: encontrarás miradores ocultos con vistas a la llanura del Luberon, sin turistas alrededor. Por último, si visita la cercana Abadía de Sénanque, tenga en cuenta que es necesario reservar una franja horaria para el interior, pero la ruta de senderismo que conecta el pueblo con la abadía ofrece un magnífico paseo de 1,5 horas en medio de la garriga, lejos del tráfico rodado.



