CITADELLE SOUTERRAINE DE VERDUN
CITADELLE SOUTERRAINE DE VERDUN
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A proposito CITADELLE SOUTERRAINE DE VERDUN
Añadir a favoritosEl 21 de febrero de 1916, a las 8:15 a. m., el ejército alemán lanzó su gran ofensiva sobre Verdún. Los primeros proyectiles cayeron sobre la ciudadela. Tal como estaba previsto, el cuartel general de la guarnición y ciertos servicios civiles se refugiaron en estas galerías excavadas bajo 16 metros de roca. A partir de entonces, la ciudadela se organizó como una pequeña ciudad subterránea con una actividad incesante: oficinas para el cuartel general y sus servicios, inmensos dormitorios para las tropas, depósitos de pólvora y municiones para abastecer al frente, una panadería con nueve hornos de pan que producían 41.000 raciones diarias, instalaciones para el descanso y el recreo de los soldados, una central telefónica, una enfermería, todo ello iluminado por una central eléctrica. Estas galerías subterráneas, que nunca fueron alcanzadas por los bombardeos, desempeñaron un papel moral y logístico decisivo. Panadería de la Ciudadela durante la Primera Guerra Mundial (zoom). Panadería de la Ciudadela durante la Primera Guerra Mundial. Simbolizando la resistencia de toda una nación, la ciudadela subterránea albergó una emotiva ceremonia el 13 de septiembre de 1916. En presencia de figuras políticas y autoridades militares francesas y aliadas, el presidente de la República, Raymond Poincaré, entregó ocho medallas honoríficas a representantes de la ciudad de Verdún. Hoy, con 26 medallas, Verdún es la ciudad más condecorada de Francia.
Consejo para una visita aún más excepcional.
Para una visita verdaderamente cautivadora a la Ciudadela Subterránea de Verdún, la clave está en comprender que no se trata del típico museo de trincheras, sino de una auténtica ciudad logística. El recorrido se realiza en pequeñas cabinas automatizadas: para disfrutar al máximo de las proyecciones holográficas y la realidad aumentada, intente sentarse en los asientos delanteros. El secreto está en escuchar atentamente la historia del soldado Jean-Pierre, que sirve de guía, para apreciar plenamente el paisaje sonoro y la humedad constante (7 °C todo el año, así que lleve una chaqueta incluso en verano). El verdadero secreto histórico se encuentra al final del recorrido, en la sala donde se eligió al Soldado Desconocido. No se apresure: fue aquí, en 1920, donde el joven soldado Auguste Thin depositó un ramo de flores sobre el sexto ataúd. Para una experiencia completa, observe las bóvedas de ladrillo: resistieron bombardeos masivos gracias al espesor de la tierra que las cubría. Por último, complete su visita caminando por las murallas exteriores de la ciudadela superior, a menudo pasadas por alto y que ofrecen una vista estratégica del río Mosa.
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