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Fechas clave

Macimiento

0939-01-01

Muerte

0996-10-24

Ver fechas clave

HUGUES CAPET

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Aquí se presenta una biografía de Hugo Capeto, fundador de la dinastía de los Capetos, organizada en párrafos para comprender cómo transformó un cargo electo en una monarquía hereditaria milenaria. El heredero de una línea de "reyes de la sombra" Nacido alrededor del año 940, Hugo Capeto era hijo de Hugo el Grande, el hombre más poderoso del reino de Francia después del rey. Miembro de la familia Robertiana, heredó el título de "duque de los francos", convirtiéndose en el primero de los grandes señores del reino. En aquella época, la dinastía carolingia (descendiente de Carlomagno) estaba en decadencia, debilitada por las invasiones vikingas y los conflictos internos. Hugo, aunque nominalmente vasallo, poseía territorios estratégicos entre los ríos Sena y Loira y ejercía una influencia política que a menudo superaba la del soberano reinante, Luis V. La elección de 987: Un punto de inflexión histórico En 987, la muerte accidental del joven rey Luis V, quien no tenía heredero, creó un vacío legal. Gracias al decidido apoyo de la Iglesia, y en particular al de Adalberón, arzobispo de Reims, Hugo Capeto fue elegido rey por una asamblea de señores de alto rango en Senlis. Fue coronado en Noyon o Reims en julio de 987. Esta elección marcó el final definitivo de la era carolingia y el comienzo de la dinastía de los Capetos. Sin embargo, su poder real permaneció limitado: reinaba directamente solo sobre el "dominio real", un pequeño territorio alrededor de París y Orleans, mientras que los grandes duques y condes (Borgoña, Normandía, Aquitania) eran prácticamente independientes en sus propias tierras. La Estrategia de la Herencia El mayor logro de Hugo Capeto no fue la magnitud de sus conquistas, sino la perpetuación de su corona. Consciente de la fragilidad de su posición como rey electo, coronó a su hijo mayor, Roberto el Piadoso, a finales de 987. Esta estratagema, conocida como asociación al trono, evitó una nueva elección tras su muerte y estableció la idea de que la corona debía permanecer en la misma familia. Esta tradición de "coronación en vida del padre" sería mantenida por sus sucesores durante dos siglos, consolidando profundamente el principio de la herencia en la monarquía francesa. Un Reinado de Estabilización Hugo Capeto dedicó la mayor parte de su reinado a defender su título frente a las últimas reivindicaciones carolingias (en particular, las de Carlos de Lorena) y a mantener el equilibrio entre los grandes señores feudales. Apoyándose en la Iglesia para legitimar su autoridad, sentó las bases del Estado moderno al establecer París como su residencia principal. A su muerte en 996, dejó tras de sí un reino ciertamente fragmentado, pero una dinastía firmemente establecida. Los Capetos, a través de los Valois y luego de las ramas borbónicas, reinarían sobre Francia sin interrupción (salvo los períodos revolucionarios) hasta 1848.



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